Hace unos meses, mi amiga Ivanita necesitó presentar junto a otros materiales de su propia investigación, aquel célebre escrito que Luis Alberto Spinetta le dedicó a Gustavo Cerati. Como lamentablemente, no quedó registrado con la voz de su autor, me pidió si podía grabarlo. Fue un placer y un honor.
-¿Dónde aprendiste a mentir con tanta eficacia?
-He conocido muchas mujeres…
Si vas a mentir, hazlo bien.
No tema. No dará ningún resultado comenzar a mentir asustado. Piense con claridad.No improvise. Antes de iniciar una mentira deberá analizar cada detalle y conocer la respuesta indicada antes que del “interrogatorio”.Convénzase de su propia mentira, especialmente si tendrá que convivir con ella durante un tiempo prolongado. Descarte los detalles verdaderos.Intercale su mentira entre dos verdades y pasará desapercibida. Condimente con algún detalle real, pero no abuse. La gente sincera no es demasiado puntillosa.Necesitará estar informado y conocer lo que otros saben.Exhiba algunos detalles poco comprobables. Suelen tener mayor resultados aquellos que aparenten ser humillantes. Nada mejor que reconocer algún error.No espere a ser interrogado. Actúe con naturalidad y será menos sospechoso si usted mismo saca el tema.Mienta en diálogos. Excepto el príncipe del Vaticano, nadie es tan sabio para engañar a un grupo.Jamás admita una mentira, a no ser que le sirva para tapar una más grande.
MANUAL BÁSICO PARA DETECTAR MENTIRAS
Necesitará buen oído, poder de observación y sano escepticismo.
Mire las manos del supuesto mentiroso. Los varones tienden a tocar su cara y/o a rascarse la nariz, mientras que las mujeres, sus orejas, cuando intentan mentir u ocultar.Otra tendencia sospechosa es el parpadeo. Suele ser un reflejo de “actividad creativa”.No son lo más importante pero las palabras también cuentan. El mentiroso tiende a obviar las contracciones y los pronombres. Una respuesta que repite la pregunta es muy sospechosa.La boca es quizás lo más importante a tener en cuenta. Está comprobado que las personas que dicen la verdad usan muchos de los músculos faciales, mientras que los mentirosos sonríen sólo con la boca.Olvídese del mito de la mirada. Los mentirosos tienden a sostenerla, porque inconscientemente, necesitan asegurarse que nos tragamos sus afirmaciones.Al mentir, muchos tienden a mantener una postura cerrada, doblando los brazos. Es posible que su inconsciente los traicione y pongan algún objeto de por medio. Un vaso, un celular…El silencio es el peor enemigo de un mentiroso. Una pausa más extensa de lo habitual despertará la inquietud de cualquier falaz interlocutor.El exceso de detalles suele delatarlos. Cuando alguien miente tiende a especificar demasiado, más de lo que acostumbra cuando dice la verdad.Un cambio repentino de tema puede ayudar. Si nota cierto alivio en su interlocutor, es señal de falacia.
Atención: El cumplimiento de una o dos de estas señales, no significa que el otro es un mentiroso.